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  • Foto del escritorGuadalupe Rico Tavera

NEARSHORING: UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA PARA MÉXICO

El proceso del nearshoring ya está aquí. Lo vemos con el anuncio del establecimiento de la gigafábrica de Tesla, en Nuevo León. Pero la relocalización de inversiones en México puede significar un crecimiento de hasta 8% del PIB nacional en los próximos seis años. Es, sin duda, una oportunidad histórica.


Rumores iban y venían, pero lo cierto es que este marzo se despejó la gran duda de cuál sería el destino de la nueva armadora de vehículos de Tesla: Santa Catarina, Nuevo León. Con esta noticia, finalmente quedó más que claro que el proceso de nearshoring es una tendencia declarada en México, y que va en serio.


Después de 14 meses de negociación, Elon Musk, CEO de Tesla, anunció el 2 de marzo que la gigafábrica representará una inversión de 5,000 millones dólares. La planta será la primera en Latinoamérica en producir automóviles de esa marca y la quinta de todo el mundo, tras las que ya operan en Fremont, Austin, Shangai y Berlín.


La nueva armadora, dijo el magnate sudafricano, tendrá la capacidad para fabricar hasta un millón de vehículos eléctricos, cuota que será clave para la meta anual de Tesla de 20 millones de unidades. Samuel García, gobernador de Nuevo León, añadió que la construcción de la megaplanta supondrá la generación de 35,000 nuevos puestos de trabajo en el estado, entre empleos directos e indirectos.


La instalación de Tesla en Santa Catarina no es obra de la casualidad. En ese municipio, la armadora de autos eléctricos de Musk contará con proveedores como Noah Itech, Quanta Computer, Brembo y AGP, que han invertido en Nuevo León para impulsar la electromovilidad.


Es decir, en la entidad norteña hay un ecosistema industrial propicio para albergar al nearshoring, una estrategia que bien orquestada puede tener efectos positivos multiplicadores. Ya entonces podrá decirse que es una tendencia que llegó para quedarse.


¿QUÉ ES EL NEARSHORING Y CÓMO SE EXPLICA ESTE CAMBIO DE PARADIGMA?

El comercio internacional está experimentando un importante cambio de paradigma que podría modificar el desempeño y la dinámica de muchos factores dentro de la economía global. Y es que, hoy en día, los agentes económicos no solo buscan una mayor eficiencia en costos para producir bienes que se comercialicen en diferentes países a los precios más competitivos; también consideran una gestión de riesgos más integral que permita la continuidad de sus operaciones. Es en este contexto que conceptos como el nearshoring han ganado popularidad.


Pero, ¿qué es el nearshoring? El informe del Grupo Financiero Banorte titulado “Zoom Nearshoring”, lo define como el “proceso de relocalización de la producción de un bien o servicio por parte de una empresa hacia países o regiones más cercanas a los centros de consumo final”.

Basados en esa definición, el nearshoring implica un cambio de sentido al offshoring, un término que, según Economipedia, es el proceso que, mediante la subcontratación, una compañía deslocaliza parte de su proceso de producción y aspectos internos a otras zonas geográficas lejanas al mercado objetivo, pero con costos de producción más bajos.


Quienes más recurrieron al proceso de offshoring fueron los Estados Unidos y las naciones más desarrolladas de Europa, y el destino más privilegiado fue la región asiática, principalmente China. Sin embargo, factores como la guerra comercial entre los Estados Unidos y el gigante asiático, la pandemia del coronavirus y los conflictos bélicos entre Ucrania y Rusia sacaron a relucir vulnerabilidades antes no vistas en las cadenas de suministros, ralentizando o incluso deteniendo el flujo de materias primas y productos acabados, lo que interrumpió la fabricación a nivel mundial.


Fue este “cambio de marea” que llevó a las empresas de las potencias mundiales a replantear sus estrategias de producción, creando conexiones comerciales con sus países vecinos para aprovechar las ventajas competitivas de las economías limítrofes: zona horaria similar, know how de la mano de obra, conocimiento de la cultura productiva, años de relación… De esta forma, se aceleran los tiempos de entrega y existe una mayor certidumbre de la realidad económica de los países socios.


NEARSHORING: UNA ESTRATEGIA DE GANAR-GANAR

La buena noticia es que el nearshoring es una estrategia de doble vía, por lo que, bien llevada, implica un ganar-ganar para ambas partes. Entonces, la gran pregunta que surge es: ¿qué ganaría México si aprovecha esta ventana de oportunidad con los Estados Unidos, su socio comercial natural y destino del 81.8% del total de sus exportaciones?


Santander, en su análisis “Nearshoring Data Monitor”, estima que, impulsado por la relocalización de inversiones, nuestro país podría alcanzar un crecimiento de hasta 8% en su Producto Interno Bruto (PIB) en los siguientes seis años. También calcula que México podría pasar de representar un actual 14% de las importaciones de Estados Unidos al 20% para el año 2030, lo que “abre una oportunidad sin precedentes”.


Santander detalla la estratégica jugada explicando que los Estados Unidos es el país que mayor cantidad de bienes compra en todo el mundo, en primer lugar a China (17%), seguido por México (14%). Por ello, por cada punto porcentual que nuestro país gane de las importaciones norteamericanas, representaría una aceleración de 1.3% del PIB nacional, lo que cuadra con las cifras proyectadas para 2030.


Sobre qué regiones del país tendría mayor impacto económico el nearshoring, el mismo reporte precisa que, aun cuando las exportaciones de México por 500,000 millones de pesos provinieron en su mayoría de las entidades del norte y la región del Bajío, otros estados también tienen oportunidades de beneficiarse de este proceso de relocalización. “Esto en virtud de las grandes obras de infraestructura que se están desarrollando principalmente en el sur del país”, justifica.


En cuanto a ramas industriales, un análisis económico de Banorte indica que los sectores de mayor potencial de crecimiento en un plazo de tres a cinco años debido al nearshoring son: agropecuario y agroindustria, químicos y plásticos, ropa y otros accesorios, metales básicos, aparatos eléctricos y electrónicos, farmacéutico y dispositivos médicos, equipo de transporte, aeroespacial, muebles y juguetes.


El informe de Banorte aclara que, aunque no las incluye en esta proyección, otras ramas que igualmente podrían beneficiarse del modelo de relocalización son la construcción y bienes raíces (por ejemplo, parques industriales), transporte, almacenamiento, logística y un sinnúmero de servicios.


En conclusión, este gran cambio de paradigma podría representar una oportunidad para múltiples empresas de todos los sectores. En otras palabras: el nearshoring podría desatar el potencial de México.


Espera nuestra próxima entrada del Blog Workast, en la que ahondaremos sobre qué ventajas competitivas tiene México de cara al nearshoring y cuáles son también los desafíos que debe superar. Mientras tanto, te invitamos a compartir tus comentarios.

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